La noticia decía algo así: El músico y artista Víctor Aparicio Abundancia, también conocido como Víctor Coyote ha fallecido de forma inesperada cuando había salido en bicicleta.
Posiblemente nunca fue de mis músicos o grupos de cabecera, pero, para mí, siempre fue un referente de lo ecléctico y lo fronterizo, ... y cada cierto tiempo, volvía a su música, que nunca he dejado de escuchar.
Incluso, en la actualidad, he vuelto a ella de forma recurrente. Hace ya algunos años tuve la oportunidad de verlo en la Casa Museo de Mijas, donde vino a presentar algunos de sus temas incluidos en su disco El Propio. Esa tarde estuvo colosal, como siempre. Bien custodiado por sus amigos Pepe Trueno y María Rayo, otrora estandartes de Los Supersónicos, grupo con referencias bien marcadas a lo que el mágico Víctor ya hacía.
Incluso, mis recuerdos viajan hoy mucho más atrás. A aquellos lejanos ochentas en los que pudimos ver a Los Coyotes en Coín. ¡Qué tiempos!
Hablar de Víctor Aparicio Abundancia, Víctor Coyote, es hablar de un artista inclasificable y revolucionario. Transitó siempre por un camino paralelo. Estuvo en la Movida, pero quizás nunca fue de la Movida. Hizo rockabilly, punk, rock latino, cumbia, sonidos brasileños, folk… pero su lugar natural estaba precisamente en las fronteras, en ese territorio donde las músicas se mezclan, se contaminan y se enriquecen.
Víctor Coyote fue un adelantado. Partió del rockabilly y del punk, pero pronto se adentró en la cumbia, la salsa o el merengue, sin olvidar el rock.
Con Los Coyotes unió el rockabilly y las músicas latinas y fronterizas. Y es aquí donde la figura de Víctor Abundancia adquiere una dimensión especial, ya que Santiago Auserón acabaría siendo reconocido, con razón, como uno de los grandes exploradores de los vínculos entre el rock español y las músicas negras y latinas. Pero Víctor Coyote ya llevaba tiempo transitando por ese camino.
Las letras de Víctor Coyote son realistas, irónicas, absurdas. Por ellas transitan tipos raros, escenas cotidianas, bares, calles, …
No fue sólo un músico. Fue un verdadero creador. Estudió Bellas Artes y desarrolló una carrera paralela como ilustrador, diseñador gráfico, dibujante de cómics, escritor y artista visual. Un artista multidisciplinar.
El mejor homenaje que podemos hacerle es escuchar y descubrir su música. Una música auténtica y distinta. Una verdadera joya.
Él nunca pareció demasiado interesado en ser una estrella, pero hoy puedo decir que con él la vida fue de color de rosa.
Hasta siempre, Víctor.

