Hace unos días me enteré de que un buen amigo mío no estaba pasando por su mejor momento. Decidí llamarlo y quedar con él, sin ánimo de profundizar en la herida, y sí con la intención de hacerle ver que, quizás, la mejor medicina pudiera ser un poco de compañía y escucha.
Acordamos vernos con algunos buenos amigos comunes en torno a una buena charla, unas cervezas bien frías y unas risas.
Así comenzó mi jornada de asueto el pasado viernes, tras mi jornada laboral.
La quedada bien que mereció la pena. La terapia fue espléndida, a pesar de que el tiempo no acompañaba mucho. Está claro que, teniendo como anfitrión al Nene y una buena compañía, el éxito estaba garantizado, … como así fue.
La cosa no quedó ahí. La jornada del sábado pudo incluso superar a la anterior.
Tras las dudas iniciales por la lluvia (hizo un día de perros), acudimos al Rockin Race Jamboree en la jornada vespertina del sábado.
¡Qué gozada! Desde el primer momento supimos que la velada sería apoteósica. Y lo fue.
Los coches, la ropa, los puestos, los tupés, las coreografías, la compañía (de lujo), la cerveza, … y la música, … ¡qué música!, … ¡qué maravilla!
Tras la apoteosis final y cayendo el agua a cántaros, nos fuimos a un garito a continuar la velada con más Rock & Roll y un ambiente que recordaba al de aquellos bares que visitábamos cuando nuestros tupés y nuestras patillas nos lo permitían: cervezas, buena música, abarrotado hasta la bandera y con una clientela alucinante con ganas de pasarlo de maravilla. ¿Qué más se puede pedir?
¡Qué bien lo pasamos!
Mereció la pena correr el riesgo de mojarse, … y nos empapamos, … pero de buen rollo, buena compañía y buena música.
Y ahora, con la vuelta a la realidad del lunes, me llega la noticia de que se nos va RAFAEL AMADOR, alma mater, junto a su hermano Raimundo, de un grupo esencial para mí: PATA NEGRA.
Desde siempre, en nuestras múltiples quedadas de colegas, han sonado nuestros grupos internacionales favoritos (Simple Minds, The Cure, The Smiths, The Waterboys, The Pogues… infinidad de ellos) y nuestros favoritos más cercanos (El Último de la Fila, 091, Los Rodríguez, Gabinete Caligari, La Frontera, Loquillo, … tantísimos).
Pero ellos nunca faltaron, siempre sonó PATA NEGRA: Camarón, Yo me quedo en Sevilla, Calle Betis, Todo lo que me gusta es ilegal, Los managers, … tantísimas de ellas. Quien nos conoce bien, lo sabe.
Esa mezcla auténtica de flamenco, blues, rock y guitarras eléctricas. ¡Qué música más chula y qué buenos recuerdos!
Me viene a la memoria su actuación en la Sala Pincho Luna allá por los primeros 90. ¡Qué puntazo! ¡Inolvidable!
Y, por supuesto, que recuerdo, en aquellos ya lejanos y maravillosos años universitarios, cuánto le gustaba Pata Negra a nuestra amiga Ana de Marbella, cómo entonaba las Bulerías de Juan El Camas (y aquellos extraterrestres) mientras apuraba su Ducados, y cómo Paco, Miguel y un servidor nos presentamos con el LP de Inspiración y Locura el día de su cumpleaños, allá por 1990. Todavía lo recuerdo con mucho cariño. ¡Qué tiempos, Anita!
Rafael Amador, guitarrista, cantaor y compositor. Una de las figuras clave en la revolución musical que mezcló el flamenco con el rock y el blues en España. Un maestro que abrió caminos en la música de nuestro país, sin perder la raíz gitana y flamenca.
Su historia musical va unida a la de su hermano Raimundo Amador. Antes de Pata Negra, ambos participaron en VENENO, junto a Kiko Veneno, un proyecto adelantado a su tiempo que ya apuntaba esa mezcla entre lo flamenco y lo eléctrico.
Poco después, a finales de los 70, Rafael y Raimundo Amador fundaron PATA NEGRA: flamenco, rock y blues conviviendo en un lenguaje propio que ellos mismos bautizaron como “blueslería”.
Memorables discos como Guitarras callejeras y, aquella joya titulada Blues de la frontera terminaron convirtiéndose en una marca propia y sirvieron de referencia a muchas generaciones posteriores.
Hoy nos quedamos sin su voz, pero su música y su legado están ahí. Un legado único y genuino. Sin fronteras, como su blues, … el Blues de la frontera.
Al escribir estas palabras, resuena en mi cabeza aquella …
Pasa la vida, pasa la vida y no has notado que has vivido cuando
pasa la vida …
Tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida…
Hoy he pensado que es mejor recordar todo lo vivido, antes de que … de tu obra, ya no quede ni la memoria.
¡Va por ti, Rafaé!
